Cuaderno de Rendimiento

Dieta para mejorar la claridad mental en el trail running técnico

2026.07.21
Dieta para mejorar la claridad mental en el trail running técnico: nutrición deportiva y rendimiento amateur en sendero de montaña

Dos horas antes. Esa fue la pregunta exacta que me mandó Miguel Almeida, lector que empezó a escribirme después de mi primera reseña de un curso de nutrición deportiva en Hotmart: ¿qué como exactamente dos horas antes de enfrentar un tramo técnico? Nunca pregunta si algo funciona en general, quiere el detalle concreto, siempre, y la respuesta que le di tiene que ver con algo que llevo tiempo comparando: dos maneras distintas de buscar claridad mental en el trail running técnico, cada una con su propio costo.

Le contesté una noche desde la mesa donde realmente trabajo: la de la cocina, con la madera oscura casi cubierta por el cuaderno donde anoto cada entrenamiento y un bolígrafo apoyado en diagonal sobre la última página escrita. Al lado, la pantalla mostraba esa mezcla rara de pestañas que ya es normal para mí: el panel de Hotmart junto a los archivos de un texto UX que debía entregar esa misma semana. Por la ventana angosta se alcanza a ver una esquina del Tungurahua en los días buenos; esa noche solo había niebla cerrada. Cuando terminé de escribir la respuesta, el café ya se había enfriado, como casi siempre.

Antes de seguir, la aclaración de siempre: en este cuaderno hay enlaces de afiliado, y si te inscribes en algún curso a través de ellos yo recibo una comisión de Hotmart sin que tú pagues nada extra. Escribo solo sobre lo que pruebo en mis propias salidas. Y ya que estamos en terreno delicado: no soy nutricionista ni psicóloga deportiva, así que si tu falta de energía o de enfoque te preocupa de forma persistente, esa conversación es con un profesional de salud, no conmigo.

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Azúcar rápida o carga estable para la claridad mental en trail running técnico

Salgo casi siempre por el Parque Juan Benigno Vela, donde el sendero baja entre raíces expuestas y piedra suelta y cada paso pide una decisión rápida. El volcán Tungurahua asoma entre la neblina casi todas las mañanas despejadas, aunque queda lejos de donde realmente entreno entre semana. Esa mañana, mi vecino Carlos Hidrovo me preguntó si iba a llover más arriba antes de que yo saliera — nunca me pregunta por cursos ni por psicología deportiva, y después de escribir tanto sobre el tema, se agradece hablar solo del clima.

La primera opción es la que prueba casi todo el mundo sin pensarlo: un gel dulce quince minutos antes de una bajada difícil, buscando energía inmediata. La probé varias veces en esos mismos tramos rocosos. Llegaba con energía, sí, pero también con un sabor metálico en la boca y un zumbido leve en los oídos que aparecía justo antes de perder la línea de bajada. Fue después de leer sobre el enfoque del Curso de Entrenamiento y Nutrición Deportiva — 35 reseñas con 4.4 estrellas de promedio, el curso de nutrición mejor valorado del nicho — que empecé a probar la segunda opción: una comida más completa, con carbohidratos de digestión más lenta, dos horas antes de salir en lugar de un gel de último momento.

En terreno técnico, la propiocepción decide en fracciones de segundo dónde cae el pie, y esa decisión se nota primero cuando el azúcar en sangre anda inestable, no cuando las piernas ya están cansadas. Sin pico ni bajón, la carga estable me dejaba con la cabeza más disponible para leer el terreno un segundo antes de necesitarlo, en lugar de reaccionar tarde. Si quieres la teoría más completa sobre esta relación entre lo que como y mi estado mental en carrera en general, ya la desarrollé en nutrición para la claridad mental en carrera según mi curso de formación; aquí me quedo solo con lo que pasa cuando el sendero se pone difícil.

Cuaderno de entrenamiento de trail running técnico junto a un café en mesa de madera, registro de nutrición deportiva y claridad mental

Encender la motivación con videos no resuelve un problema técnico

Probé otra ruta antes de llegar a esa comparación, bastante más simple: ver videos de ultramaratones en YouTube la noche anterior, buscando encenderme emocionalmente para la salida del día siguiente. No funcionó, sin importar cuántas veces lo intenté ni cuán buena fuera la música de fondo del video. El entusiasmo se evaporaba en los primeros metros de bajada técnica, porque el problema nunca fue de ganas — era de recursos disponibles. Entendí, sin necesidad de profundizar en la bioquímica exacta (eso lo dejo para otra entrada centrada solo en la diferencia entre fatiga mental y física), que la motivación que viene de afuera y el combustible real son cosas distintas: una te saca de la cama, el otro te sostiene cuando el sendero deja la línea recta y el diálogo interno empieza a discutir contigo sobre dónde poner el pie.

Lo que cada estrategia realmente resuelve

El gel rápido no es inútil. Sigue teniendo sentido cuando el tramo técnico es corto y aislado — un descenso de un par de minutos donde necesitas un golpe de energía inmediato y no te importa el bajón posterior porque ya vas llegando a camino plano. La carga estable gana cuando el tramo técnico se extiende: bajadas largas, varias decisiones seguidas, minutos de propiocepción constante donde un pico de insulina y su caída te dejan exactamente en el peor momento posible. Comparar estas dos situaciones, más que cualquier lección suelta del Curso de Entrenamiento y Nutrición Deportiva, fue lo que me ayudó a entender por qué una misma persona puede sentirse bien alimentada y aun así perderse en una bajada de piedra.

La ansiedad de los días previos a una carrera es un problema aparte, que se trabaja con otras herramientas y no con la comida. Lo mismo pasa con la carga mental extra que trae entrenar a la altura de Ambato: afecta el cansancio general, pero no es lo mismo que perder la línea de bajada por un bajón de azúcar. Tampoco es lo mismo esto que el clásico muro psicológico de las carreras largas, donde el tema no son unos segundos de neblina mental sino las ganas de parar después de muchos kilómetros acumulados.

Cuando la comida es la correcta, el estado de flow deja de ser una palabra bonita de curso y se vuelve, simplemente, no tener que pensar en el siguiente paso porque el cuerpo ya decidió antes de que la cabeza alcance a opinar. Lo noto incluso fuera del sendero: subo las gradas de un edificio del centro sin pensar en contarlas, sin necesidad de convertirlo en una hazaña, y ese detalle pequeño dice más sobre mi claridad mental real que cualquier bajada técnica de fin de semana. Algo parecido pasa con la visualización mental que practico antes de salir: de poco sirve imaginar la línea perfecta en una bajada rocosa si el cerebro no tiene la glucosa estable para ejecutar lo que ya imaginó. Tengo también una rutina corta de enfoque antes de entrenar que no tiene nada que ver con la comida, pero esa es otra conversación que ya conté en otra entrada. La relación general entre lo que como y mi ánimo de fondo — no solo en tramos técnicos, sino en general — es otro tema que exploré por separado, así que aquí me quedo solo con lo que pasa cuando el terreno se pone difícil.

Corredora analizando un tramo técnico de montaña para mantener la claridad mental y el rendimiento amateur en trail running

Elegir el combustible según el tramo que viene

Si me preguntas cuál uso yo, la regla que sigo es simple: gel rápido para un tramo técnico corto y aislado, carga estable para cualquier bajada que dure más de un par de minutos seguidos o que llegue después de kilómetros de acumulación. Eso fue, en resumen, lo que le contesté a Miguel, aunque sospecho que él ya lo intuía y solo quería confirmar el detalle exacto. Esto es rendimiento amateur en su versión más aburrida: no hay truco motivacional de por medio, solo una decisión de qué comer según el tramo que viene.

Cuando el bloqueo no es de comida sino de cómo manejas el estrés de competir, el complemento que uso es distinto: mi progreso con el curso entrenamiento mental deportistas en alta montaña cubre esa parte, y funciona mejor cuando la nutrición ya dejó de ser la variable que falla. Si el bloqueo sí es de comida, en cambio, la calidad del enfoque en un tramo técnico tiene mucho que ver con lo que comiste en las horas previas a la salida — y sobre ese tema puntual ya escribí algo más completo en concentración en trail para evitar caídas en bajadas.

A veces, como amateurs, nos enfocamos demasiado en el equipo — que si los bastones de carbono, que si las zapatillas con mejor agarre — cuando el procesador que de verdad importa es el que llevamos dentro del cráneo. Si quieres afinar exactamente esa parte, le eché un vistazo serio al Curso de Entrenamiento y Nutrición Deportiva: no te va a convertir en corredora de élite de un día para otro, pero si tu problema es el mismo que el mío, la próxima vez que llegues a una raíz húmeda del parque, tus pies van a saber qué hacer sin que la cabeza tenga que pedir permiso.

El Tungurahua sigue ahí, con sus 5023 metros recordándome lo pequeña que soy cada vez que salgo a correr. Pero con la cabeza bien alimentada, un tramo técnico deja de ser un examen sorpresa y vuelve a ser lo que debería ser siempre: un juego de decisiones rápidas, no de miedo.

Importante: Aquí comparto lo que he vivido en primera persona -- ningún consejo médico, financiero ni legal. Lo que funcionó para mí puede que no funcione para ti. Habla con tu médico, asesor o abogado antes de tomar decisiones que realmente importen.