Cuaderno de Rendimiento

Consejos para entrenar media maratón trabajando como freelance desde casa

2026.07.29
Consejos para entrenar media maratón trabajando como freelance desde casa

Eran las cinco de la tarde de un martes y la lluvia en Ambato empezaba a golpear el vidrio de mi estudio con esa insistencia rítmica de la sierra. Tenía un archivo de Figma abierto con tres flujos de usuario sin terminar y, de repente, sentí que me faltaba el aire. No era por el esfuerzo físico; no me había movido de la silla en cuatro horas. Era la ansiedad pura de saber que mi plan de entrenamiento marcaba doce kilómetros de montaña y mi cerebro simplemente se sentía como un mensaje de error 404. Había pasado de amar los senderos a ver la meta de los 21.0975 kilómetros —la distancia oficial de la media maratón según la World Athletics— como una tarea más en mi lista de Notion que me generaba una culpa insoportable.

Antes de seguir compartiendo cómo logré desenredar este nudo entre el trabajo remoto y los kilómetros, una pequeña nota de transparencia para quienes leen este cuaderno: verás algunos enlaces de afiliado en el texto. Si decides comprar un programa a través de ellos, Hotmart me da una comisión sin que a ti te cueste ni un dólar extra. Escribo sobre herramientas que yo misma he pagado y probado durante meses en mis rutas por el volcán. Eso sí, ten en cuenta que soy una UX writer, no una profesional de la salud mental ni una entrenadora. Si lo que sientes es una tristeza profunda o una ansiedad que te desborda fuera de los senderos, por favor consulta con un especialista; un curso online no reemplaza la terapia.

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El espejismo de la flexibilidad horaria

Cuando empecé como freelance a tiempo completo, pensé que entrenar para mi tercera media maratón sería un paseo. Tenía "libertad", ¿verdad? Pero la realidad es que para quienes trabajamos con clientes en distintos husos horarios, la libertad es una trampa. Hace unos seis meses, me di cuenta de que mi disponibilidad dependía de reuniones nocturnas imprevistas con clientes en Europa o llamadas temprano con gente de la costa. Eso alteraba mi descanso y, por ende, mi recuperación física. El consejo estándar de "corre a primera hora" fallaba porque a veces mi cerebro seguía procesando un microcopy complejo a las dos de la mañana.

Aprendí que la fatiga cognitiva de un trabajador del conocimiento reduce el rendimiento físico percibido. Mis piernas estaban bien, pero mi cabeza me decía que estaba agotada. Esa pesadez en los párpados que no desaparece con café, pero que se esfuma milagrosamente al ajustar los cordones de mis zapatillas de trail, es la señal de que el cansancio es mental, no muscular. Para combatir esto, empecé a aplicar técnicas de mejorar el rendimiento mental entre el trabajo freelance y el trail running, tratando mi enfoque como un recurso limitado.

Primer plano de zapatillas de trail running sobre el suelo volcánico del Tungurahua

Semana 3 - Durante las primeras semanas de abril

En abril decidí que no podía seguir corriendo por inercia. Vivir en Ambato, a una altitud promedio de 2577 metros sobre el nivel del mar, ya es un reto físico por la menor presión de oxígeno, lo que naturalmente aumenta la producción de eritropoyetina (eritropoyetina) en el cuerpo. Sin embargo, si la mente no acompaña, esos beneficios fisiológicos se desperdician. Empecé a usar bloques de "trabajo profundo" para mis proyectos de UX writing y, justo después, salía a las faldas del Tungurahua.

Noté algo curioso: si intentaba escuchar un podcast de estrategia de contenidos mientras corría por las faldas del volcán, mi rendimiento caía. Una mañana casi tropecé con una raíz por no poder procesar la información del audio y la irregularidad del terreno al mismo tiempo. Mi cerebro estaba saturado. Fue ahí cuando comprendí que el silencio —o al menos el sonido del viento andino— era necesario para que mi sistema nervioso se reseteara tras horas de pantalla.

Consejo 1: Sincroniza la carga cognitiva

Si tienes una entrega pesada o una fase de investigación intensa, no programes tus series de velocidad ese día. Tu cerebro no distingue entre el estrés de un cliente difícil y el estrés de un intervalo a ritmo de carrera. Durante esas semanas, prefería los trotes suaves donde el olor a eucalipto húmedo y tierra negra que sube de los senderos de Ambato justo antes de que empiece la neblina me devolvía la calma. Para los días de mayor exigencia mental, me servía mucho revisar qué hacer cuando correr no te motiva para no abandonar el hábito.

Una tarde de mayo especialmente pesada

Hubo un día en mayo donde simplemente no pude. El Tungurahua, ese estratovolcán activo que vigila mis rutas, estaba oculto tras nubes grises. Tenía que hacer una subida con una pendiente promedio del 12 por ciento, una de esas cuestas que te obligan a mirar solo tus pies. A mitad de la cuesta empinada, me sorprendí a mí misma editando mentalmente el mensaje de error de una app en lugar de concentrarme en mi respiración. Estaba presente físicamente, pero mi mente seguía en el archivo de Figma.

Esa tarde decidí invertir en algo que no fuera equipo técnico. Me inscribí en el programa Entrenamiento Mental Para Deportistas. Necesitaba entender por qué mi cabeza se escapaba del presente. El curso me enseñó que la concentración es un músculo. Empecé a practicar la atención plena no como algo místico, sino como una herramienta funcional para no caerme en los descensos técnicos cuando estoy cansada del trabajo.

La gestión de la energía sobre el tiempo

Como freelance, nos obsesionamos con el tiempo, pero para entrenar una media maratón, la clave es la energía. A mediados de julio, implementé un cambio radical: dejé de forzar entrenamientos largos tras noches de poco sueño por reuniones internacionales. Si mi descanso se veía comprometido, ajustaba la intensidad del entrenamiento, no solo el volumen. Esto es vital para evitar el sobreentrenamiento mental, algo de lo que hablo en mi entrada sobre mi progreso con el curso de entrenamiento mental.

A veces, la mejor forma de prepararse para los 21.0975 km es admitir que hoy solo puedes hacer cinco kilómetros conscientes. He aprendido a usar la fatiga mental del trabajo como un indicador. Si después de escribir microcopy para una interfaz compleja me siento incapaz de tomar una decisión simple, sé que mi sesión de trail debe ser exploratoria, no competitiva.

Para quienes buscan un apoyo más integral, también he estado ojeando el Curso de Entrenamiento y Nutrición Deportiva, porque me di cuenta de que muchas veces mi "bloqueo mental" era en realidad una falta de glucógeno por saltarme comidas mientras trabajaba en un flujo de diseño. La mente no funciona sin combustible, y menos a 2500 metros de altura.

Conclusiones desde la montaña

Entrenar para una media maratón mientras manejas clientes y plazos de entrega no se trata de ser un superatleta, sino de ser una gestora eficiente de tu propia cabeza. Hoy, cuando salgo a correr, ya no llevo el trabajo conmigo. Si aparece una idea de UX writing mientras subo una ladera, la dejo pasar como si fuera una ráfaga de viento. He aprendido que la montaña es el único lugar donde no soy una freelance, sino simplemente alguien que respira el aire frío del amanecer andino.

Si sientes que estás en ese punto donde correr se siente como una carga, quizás no necesites nuevas zapatillas, sino nuevas herramientas para tu mente. Te recomiendo mucho darle una mirada al programa de Entrenamiento Mental Para Deportistas. A mí me ayudó a redescubrir por qué empecé a correr por estos senderos hace cinco años: no para escapar del trabajo, sino para encontrarme en un lugar donde los mensajes de error no existen.

Importante: Aquí comparto lo que he vivido en primera persona -- ningún consejo médico, financiero ni legal. Lo que funcionó para mí puede que no funcione para ti. Habla con tu médico, asesor o abogado antes de tomar decisiones que realmente importen.