Cuaderno de Rendimiento

Recuperar la fuerza mental después de una media maratón muy exigente

2026.07.20
Recuperar la fuerza mental después de una media maratón muy exigente

Ahí estaban mis zapatillas, en un rincón de la lavandería, con el lodo seco de los senderos del volcán pegado a la suela. Las miré durante diez minutos mientras el café se enfriaba en mi taza. Habían pasado dos semanas desde que crucé la meta de mi tercera media maratón, cumpliendo con los 21.0975 km oficiales y bajando mi tiempo personal, pero sentía una pesadez que no tenía nada que ver con mis cuádriceps. Mis piernas estaban listas para trotar, pero mi cabeza quería esconderse bajo las cobijas y no volver a ver un perfil de elevación en meses.

Antes de seguir con este relato de mi recuperación, una aclaración necesaria: en este diario incluyo enlaces de afiliado. Si decides comprar algún programa a través de ellos, Hotmart me da una pequeña comisión sin que a ti te cueste ni un centavo más. Escribo esto basándome en los cursos que yo misma he pagado y probado mientras intento equilibrar mi vida de freelance con las laderas del Tungurahua. Por cierto, no soy psicóloga ni entrenadora; si lo que sientes es una tristeza profunda o ansiedad persistente, busca a un profesional de la salud mental, no un curso online.

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El vacío después de la meta: Cuando el cuerpo dice sí y la mente dice basta

A finales de mayo de 2026, después de cruzar la meta, experimenté lo que muchos llaman el 'bajón post-carrera'. Lo curioso es que no era cansancio físico. Podía subir las gradas de mi oficina en el centro de Ambato sin dolor, pero sentía una opresión en el pecho cada vez que veía una notificación de Strava con los entrenamientos de otros corredores locales. Me pregunté seriamente si me había convertido en una de esas personas que solo corren por la medalla y han olvidado el placer de estar en la montaña, de simplemente respirar el aire frío de la mañana.

Zapatillas de trail running con lodo seco en un rincón iluminado por luz natural

Intenté solucionar mi desgana de la peor forma posible: comprando un kit de nutrición carísimo, pensando que lo que me faltaba eran electrolitos o alguna fórmula mágica de recuperación. Fue un error total. El problema no era mi glucógeno; el problema era que odiaba mi plan de entrenamiento. Estaba sufriendo de lo que ahora entiendo como fatiga central. En mi afán por mejorar, traté mi desgana con la misma mentalidad con la que manejo un proyecto de UX writing con un deadline encima: empujando a través del bloqueo. Eso solo me llevó a un bloqueo creativo y deportivo absoluto durante la segunda semana de recuperación.

Semana de junio: El descubrimiento de la fatiga de decisión

Fue a mediados de junio cuando decidí abrir el contenido de Entrenamiento Mental Para Deportistas, un programa que compré hace poco y que tiene una calificación de 5.0 en Hotmart. Lo primero que me golpeó fue el concepto de 'fatiga de decisión'. Como freelance, paso el día tomando decisiones: qué palabra usar, cómo estructurar un flujo, qué cliente priorizar. Resulta que el trail running en terrenos técnicos, como los que tenemos cerca de Ambato, demanda una carga cognitiva superior a la del running en asfalto porque estás evaluando el terreno cada segundo para no doblarte un tobillo.

El curso explicaba que, para los amateurs con trabajos mentalmente exigentes, la recuperación estándar de 'descansa las piernas' es insuficiente. Necesitamos una periodización del esfuerzo mental. Si mi trabajo me quema la cabeza de lunes a viernes, mi entrenamiento no puede ser otra fuente de estrés analítico. Puedes leer más sobre cómo equilibrar esto en mi entrada sobre mejorar el rendimiento mental entre el trabajo freelance y el trail running.

Escritorio de trabajo freelance con equipo de trail running a un lado

Aplicando la concentración selectiva en Pishilata

Hace apenas unos días, decidí poner a prueba una técnica de concentración selectiva del curso. Salí hacia los senderos de Pishilata sin reloj. Nada de GPS, nada de ritmos por kilómetro, nada de comparaciones. Solo yo y el sendero. El olor a tierra mojada y eucalipto, que durante semanas me había causado una ansiedad extraña por la 'obligación' de entrenar, por primera vez en meses me trajo calma.

La técnica consistía en reducir el foco a lo inmediato: la respiración y el sonido de las pisadas, bloqueando el pensamiento sobre el rendimiento futuro. Es difícil, no voy a mentir. Hubo momentos en que mi mente intentaba calcular a qué ritmo iría, pero volvía al ejercicio. Es un proceso similar al que describo cuando hablo de cómo alcanzar el estado de flow corriendo por senderos de montaña. No todas las técnicas del curso me funcionaron de inmediato; hay una sobre visualización de metas a largo plazo que me resultó incómoda, casi artificial, pero la de gestión de carga cognitiva fue un salvavidas.

¿Vale la pena invertir en la cabeza?

A veces pensamos que para correr más rápido necesitamos mejores zapatos o un Curso de Entrenamiento y Nutrición Deportiva (que es genial para la parte física, por cierto), pero si la cabeza no quiere salir de casa, no hay gel de cafeína que te salve. Para mí, entender que mi fatiga mental era real y no 'pereza' fue el cambio fundamental.

Pies de corredora caminando sobre hojas de eucalipto en un sendero andino

Si sientes que has perdido la chispa después de un gran esfuerzo, quizás no necesites más kilómetros, sino mejores herramientas para manejar lo que pasa entre tus orejas. He estado mirando también el Summer Fitness para variar la rutina y no aburrirme, o incluso usar el Kit de Plantillas para Entrenadores Personales para registrar no solo mis tiempos, sino mi nivel de energía mental cada mañana antes de salir.

La montaña sigue ahí, a 5,023 msnm si miramos la cumbre del Tungurahua, pero no hace falta conquistarla todos los días. A veces, la mayor victoria es simplemente salir a caminar entre los eucaliptos y recuperar las ganas de volver a empezar. Si te sientes estancado, te recomiendo echarle un ojo a esta formación de rendimiento mental; a mí me ayudó a entender que mi cerebro también necesita un plan de entrenamiento, uno que sea tan flexible como mi vida de freelance en Ambato.

Nos vemos en el sendero, espero que esta vez con la cabeza un poco más ligera.

Importante: Aquí comparto lo que he vivido en primera persona -- ningún consejo médico, financiero ni legal. Lo que funcionó para mí puede que no funcione para ti. Habla con tu médico, asesor o abogado antes de tomar decisiones que realmente importen.