Cuaderno de Rendimiento

Cómo superar la fatiga mental en corredores tras meses de entrenamiento

2026.05.31
Cómo superar la fatiga mental en corredores tras meses de entrenamiento

Eran poco más de las cinco y media de la mañana cuando sonó la alarma. El café, que suelo dejar listo desde la noche anterior, estaba tibio, casi frío, sobre el mostrador de la cocina en mi departamento en Ambato. Afuera, la ciudad todavía dormía bajo esa neblina espesa que a veces baja del Casigana, y yo solo podía pensar en una cosa: no quería moverme. No es que me dolieran las rodillas o que sintiera los cuádriceps cargados por los kilómetros del fin de semana anterior. Mis piernas estaban listas para los senderos del volcán, pero mi cabeza simplemente decía 'no'.

Llevo cinco años corriendo por las faldas del Tungurahua y, desde 2023, he completado tres veces la distancia oficial de media maratón, esos 21.097 kilómetros que antes me parecían una odisea y ahora son parte de mi rutina. Sin embargo, a principios de este año, algo se rompió. No fue una lesión física, sino una especie de muro invisible. Completaba los entrenamientos por pura inercia, pero había dejado de disfrutarlos. Mi trabajo como UX writer freelance me exige estar ocho horas pegada a la pantalla resolviendo flujos de navegación, y sentía que mi cerebro ya no tenía 'combustible' para cuando me tocaba ponerme las zapatillas.

Semana 3 - Mediados de febrero: La paradoja del corredor agotado

Es extraño estar en la mejor forma física de tu vida y, al mismo tiempo, sentir que el sendero de siempre se ha vuelto una tortura psicológica. Durante las semanas de carga alta de febrero, noté que mi rendimiento físico no bajaba, pero mi resistencia mental estaba por los suelos. Ambato se encuentra a una altitud promedio de 2577 metros sobre el nivel del mar, y correr aquí siempre ha sido un reto para el sistema respiratorio, pero esta vez el aire no era el problema; era la voluntad.

Me di cuenta de que estaba experimentando lo que uno de los cursos de Hotmart que compré llamaba 'fatiga central'. A diferencia de la fatiga periférica (la de los músculos), la fatiga central ocurre en el sistema nervioso central. Como profesional que trabaja con palabras y lógica todo el día, mi 'presupuesto cognitivo' se agotaba antes de que mis pies tocaran la tierra. No soy psicóloga ni entrenadora, solo una aficionada que se dio cuenta de que estaba descuidando el descanso de la mente tanto como el de las piernas.

Detalle de corteza de eucalipto y sendero de ceniza volcánica en la sierra ecuatoriana.

Un sábado de neblina en marzo: El olor a eucalipto y la voz interna

Recuerdo específicamente un sábado de neblina en marzo. Estaba subiendo hacia el sector de las nubes en el Tungurahua. El aire estaba cargado con el olor a eucalipto mojado y podía escuchar el sonido crujiente de la ceniza volcánica bajo mis pies. El Tungurahua es un gigante de 5023 metros de altura, y aunque yo me quedo en sus faldas, el terreno de ceniza hace que cada paso sea inestable y exija una atención constante.

En ese momento apareció: esa voz interna que me decía que si me detenía ahora, nadie se enteraría. La lucha por encontrar una razón válida para seguir subiendo se volvió agotadora. Me detuve a mitad de una pendiente, con el viento frío de la sierra golpeándome la cara, y me senté en una piedra. Ahí fue cuando decidí que tenía que aplicar lo que estaba aprendiendo en el segundo curso de rendimiento mental: la técnica de la segmentación visual.

La técnica consistía en dejar de pensar en los diez kilómetros que me faltaban y enfocarme solo en llegar al siguiente arbusto, o a la siguiente curva del sendero. Al reducir la carga de decisiones de mi cerebro, la fatiga parecía disiparse un poco. No es una solución mágica, y ese día terminé el recorrido mucho más lento de lo habitual, pero al menos no me rendí.

Hace un par de meses: Por qué el exceso de lógica agota el running

Uno de los hallazgos más interesantes de mis lecturas recientes es que la fatiga mental en corredores a menudo no se debe solo al exceso de entrenamiento físico, sino a la falta de estímulos cognitivos complejos fuera del deporte... o al exceso de ellos en el trabajo. En mi caso, como UX writer, paso el día simplificando problemas. Mi cerebro busca eficiencia constante. Cuando salgo a correr, si el entrenamiento es demasiado monótono, mi mente se aburre y empieza a enviar señales de cansancio para que me detenga.

He aprendido que necesito 'engañar' a mi cerebro. Si el trabajo ha sido muy demandante, no puedo pedirle a mi mente que se enfoque en un entrenamiento de intervalos estricto. Esos días, prefiero correr sin reloj, escuchando el entorno o un podcast que no tenga nada que ver con el running. He tenido que aceptar que soy una amateur y que, si bien quiero mejorar mis tiempos en la próxima media maratón, mi salud mental es la prioridad. Obviamente, si alguien siente que su falta de motivación es constante y afecta otras áreas de su vida, lo mejor es consultar con un profesional de la salud mental; lo mío era claramente un agotamiento por sobrecarga de objetivos.

Cuaderno de entrenamiento y zapatillas de trail running sobre una mesa de madera.

Una tarde de lluvia el mes pasado: Cuando las técnicas fallan

No quiero sonar como esas cuentas de Instagram que dicen que 'todo está en la mente'. Una tarde de lluvia el mes pasado, simplemente no pude. Intenté la segmentación visual, intenté las afirmaciones positivas que sugería el curso, incluso probé a cambiar de ruta para ir por la zona de Ficoa, que es más plana. Nada funcionó. Me sentía drenada.

Ese día aprendí la lección más valiosa: el descanso mental es tan cuantificable como el descanso físico. Si mi cerebro está frito por entregar un proyecto de diseño de interfaz, obligarlo a 'sufrir' en el cerro solo aumenta el cortisol. Decidí regresar a casa, hacerme un té y no tocar las zapatillas en tres días. Fue la mejor decisión de la temporada. Al cuarto día, cuando volví al Tungurahua, la ceniza ya no se sentía pesada y el frío era refrescante, no punzante.

Reflexiones finales de mayo: El cerebro como músculo

A día de hoy, 31 de mayo de 2026, puedo decir que disfruto más el proceso que el cronómetro. He integrado pequeñas pausas de decisión en mis rutas y he dejado de castigarme por las semanas en las que el trabajo me deja sin energía mental para el trail. Entrenar en altitud, sobre los 2500 metros, ya es bastante duro para el cuerpo como para añadirle una presión psicológica innecesaria.

Tratar el cerebro como un músculo que necesita pausas ha cambiado mi relación con el deporte. Ahora, cuando subo por los senderos y veo el valle de Ambato abriéndose bajo la neblina, ya no pienso en cuánto me falta para terminar. Pienso en el presente, en la textura del suelo y en el privilegio de poder moverme. La fatiga mental siempre va a estar ahí, acechando en las semanas de mucho trabajo, pero ahora tengo herramientas para reconocerla y, sobre todo, la madurez para saber cuándo es mejor descansar que insistir.

Vista del valle de Ambato desde las laderas del Tungurahua entre nubes y flores silvestres.

Si eres un corredor amateur como yo, recuerda que no tenemos contratos de patrocinio que nos obliguen a destruirnos. A veces, la mejor forma de superar la fatiga mental es simplemente recordar por qué empezamos a correr en primer lugar: por la libertad de estar afuera, lejos de las pantallas y cerca de las nubes.

Importante: Aquí comparto lo que he vivido en primera persona -- ningún consejo médico, financiero ni legal. Lo que funcionó para mí puede que no funcione para ti. Habla con tu médico, asesor o abogado antes de tomar decisiones que realmente importen.